La leyenda del Santo Bebedor

De donde las cosas nacen, hacia eso perecen según la necesidad; pues dan justicia y pago unas a otras de la injusticia, según el orden del tiempo.

Anaximandro de Mileto

La primavera llega a París y al mendigo le ocurren milagros. Alguien le da dinero y él, que es un hombre de honor, decide devolvérselo a una Santa por la que el bienhechor siente devoción. Tropieza con un espejo, con mujeres, con billetes. Recupera a un amigo de la infancia, tiene una misión que cumplir.

Este relato de Joseph Roth tiene para mí una importancia personal; me lo recomendó hace mucho un amigo, personalmente, y la tarde que pasé leyéndolo en el césped de la facultad sigue en mi memoria. Pero me he dado cuenta de que este blog empieza a contener demasiadas referencias a mi vida y a las de otros. No me hace sentir cómodo pero es difícil de evitar, siempre vamos chocando con nosotros mismos lo mismo que Andreas, el protagonista del libro, que de pronto empieza a encontrarse con billetes que sabe que no son suyos, que son un préstamo por devolver. Es importante devolver las cosas, dar pago.

"Este soy realmente yo: sucio, borracho, pero lúcido"

El relato por lo demás es muy amable y  alegórico. Está trufado de pequeños cinismos y maldades compuestas desde el cariño y una comprensión total del Hombre que Roth, a punto de morir entonces, no sólo tenía, sino que, y esto me parece más interesante, sabía expresar no en sentencias milesias sino en número de rondas de absenta.

Todo el libro son escenitas desprovistas de artificio o de reflexividad incongruente. Simplemente nos pasamos tres semanas con Andreas, de trago en trago sabiendo siempre de cuánto dinero disponemos,  qué cantidad debemos, pero lo mismo que el Santo Bebedor no tenemos ni idea del valor de esos papeles ni entendemos muy bien para qué los quiere la Santa, sin embargo ahí vivimos su aventura todos nosotros, bebedores y demás hombres de honor que han olvidado los espejos.

PD: descárguese aquí

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2 pensamientos en “La leyenda del Santo Bebedor

  1. Hola Roberto, pues no la conocía y la he visto en estos días. Sí que es hermosa y me ha sorprendido que aunque tenía unos tiempos extraños y unos diálogos como mal compuestos (¿Mal de coproducción?) con entradas extrañas y forzadas,a pesar de esto, digo, en algún momento es especialmente intensa, como en una escena que creo que en el libro no está, cuando ve a sus padres en la tasca.

    Yo también la recomiendo, gracias por la conseja, Dios te lo pague con un bocata tortilla.

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