“Mi existencia entera es un verso oscuro”

Forugh Farrojzad es una mujer iraní que murió antes de tiempo después de mucho amar, mucho escribir y, quizá, mucho abusar de la libre expresión en una época en la que la Persia de entonces, aún no llegando a los extremos de hoy en el maldito  arte de tapar personas y palabras, no se sentía a gusto con una poetisa aficionada a la piel y a las ventanas.

Yo supe de ella por encontrarme con esa espuela del alma que es el cortometraje-documental-video-poema,  La casa es negra,  que quiero dejar aquí. No hay mayor descripción de la belleza…

De su poesía sólo he podido conseguir los dos libros que hay medianamente disponibles en castellano, Noche en Teherán  y  Nuevo nacimiento, que es en versión bilingüe Yo no sé persa, por supuesto, pero hay un cierto consuelo en ver al lado de la siempre coja versión castellana los caracteres hermosos que prueban lo que sospechamos, que Forugh es especialista en dejar de ser, de ser disfrutable, amable, viva, poeta.

poema fa

Hay un pequeño vídeo de ella.

Y ya, me voy. He querido decir lo justo para incitar..

REGALO

Hablo de lo profundo de la noche

hablo de lo profundo de la oscuridad

y de lo profundo de la noche hablo

Si vienes a mi casa amor mío tráeme una lámpara

y un ventanuco

desde el que pueda mirar la feliz callejuela.

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“La ventana”, de Carlos Sorín.

¿De qué tiene que estar uno pendiente durante 80 años?

¿Cuantos cuentos de Chejov caben en la La invención de Morel?

¿Qué libertad merece una abeja perdida, que se da contra la ventana?

¿Cuál es el final de la honra del afinador de pianos?

¿Dos soldados entre las cuerdas?

¿Cómo un teléfono móvil disuelve por sí sólo toda la belleza de alguien?

¿Fluctúa tanto como me temo el valor de la luz de la ventana?

¿Qué intimidad desgarramos pensando durante los largos planos, la nuestra o la suya?

¿Quién ha tenido, al fin, su beso?

Busco vidas

Llevaba un tiempo queriendo volver a El Buscavidas. Es una de las muchas obras maestras que viví en mis tiempos de cinefilia recalcitrante, la que dejé a un lado cuando me di cuenta de que veía las pelis desde la escena hacia afuera. Llegó un punto en el que no veía seres, sino cámaras pululando y no escuchaba palabras sino influencias y memeces. Me hastié en su momento y he pasado cuatro o cinco años acudiendo a las pantallas sólo por aburrimiento, consentimiento o deber inexcusable. A lo que voy es a que ahora vuevo al cine y me estoy dedicando a cosas que ya sentí en su momento. Esta película de la que hablo ahora no me marcó especialmente en su momento, me pareció una de tantas pelis buenas que desfilaban por las madrugadas o las pantallas extravagantes y que en los momento pre-p2p o ante-megaupload había que cazar al vuelo y asistir a ellas, y no lo contrario.

Como decía desde hace semanas no sé por qué algo me llamaba a ella de nuevo, y yo mismo estaba sorprendido de mis impulsos ¿No se trataba de una peli bien realizada de gente que fuma y trasfondo -el billar- curiosos pero ajeno? ¿No era “una de Paul Newman que está muy bien esa peli” y poco más? Bueno, hice caso a mi instinto porque no tengo mejor guía en estos días y me la he puesto y me ha emocionado y aquí está.

Lo que más me gusta de la peli es el personaje que interpreta Piper Laurie , esa alcohólica llena de libros que opta por la derrota siempre y que se derrama a sí misma en los brazos de un vulgar disfrazado de ganador. Su confianza en  el buscavidas no sabe uno si emana de la belleza de Paul Newman. Es lo que se esperaría en una situación corriente, en una de tantas películas que reflejan  la simpleza que somos. Ella sin embargo no parece mirarlo como a un Dios hecho carne, sino que le espera en las estaciones, se presenta cojeando, se desangra por honor y nada parece importar más que dejar claro que hay personajes secundarios que valen más que las míticas carambolas, las miradas soñadoras de Newman y que los dólares fáciles. Me he preguntado, viendo esta peli, por todos los secundarios que esperan y por la sangre que les anima.

Me he preguntado por quién nos gustaría ser, ¿el gordo de Minnesota que recoge su pasta con elegancia y vive como nadie de asumir sus limitaciones? ¿el manager que interpreta George C. Scot, dueño de lo vivo y de lo muerto, manejador de los billetes? ¿Paul Newman?

¿¿¿QUIÉN NO QUERRÍA SER PAUL NEWMAN???

Yo sé quién me gustaría ser, pero no  sale en la peli, sería ella diez años antes o diez años después.

PD: aquí en nefanda descarga directa.